LA VIBRA DE ESTE DIA
La vibra de este día, la tuve mientras dormía. Sentía mi pulso retumbar sincronizadamente entre mi pecho y la pared que me sostenía. Tenía sueños cortos, sueños que no recuerdo, sueños que traspasaron las fronteras del espacio. Ví unas gaviotas volar vestidas en frente de mí. Una de ellas me saludó. Me dijo: buenas tardes. Miles de arrugas se delataban en la ropa de aquellos que acudían por ayuda y en la de los anfitriones también se podía ver como el rezago de la tarde se marcaba con cansancio. Ese mismo que se siente cuando pasan años sentándose en la misma silla y va quedando marchita, sintiendo y llevando a cuestas el peso de múltiples kilos acumulados en el espacio vacío. Ví también las manos tristes posando resignadas y proyectando una sombra de mal humor. Los ojos inquietos se miraban buscando una señal en medio del silencio; una que orientara la melancolía de la espera. Una que mostrase el camino al sentimiento más sublime. La felicidad. Caminé mientras mi cuerpo estaba sentado. Dormí mientras mi mente estaba despierta. Y mis ojos reflejaban las tristes miradas que querían vivir. Hace tiempo que vengo, creo que ya me conocen; aunque siempre veo gente distinta, yo soy el mismo. La luz que presenciaba nuestra puesta en escena quería decirnos que la viéramos, así como el público aplaude al artista en su presentación magistral, así como cuando la lluvia rinde un homenaje a la sequía de la oscuridad, así como cuando tienes al frente a la persona perfecta para ti y no la ves, así ella hablaba: sin palabras, así nos acompañaba: sin mencionarlo, así la ignoramos. Así. La vibra de este día fue así.
Andrés Zúñiga Director Creativo Chaman Diseño y Publicidad
