Uno para todos y todos para uno
Mi historia comienza a muy tierna edad, debido a que desde muy chica mi pasión era el aprender cosas nuevas y la única forma de hacerlo era enfrentándome a la escuela, es así como inicia mi proceso de aprendizaje, me sentía muy sola y asustada por separarme de mis padres, así que como mi hermano también estudiaba allí, opte por salir del salón por debajo de las mesas y quedarme con él, después de tanta insistencia y debido a mis capacidades las profesoras decidieron dejarme con él, aprobé con honores.
Notaba que tanto en mi casa como en el colegio era indispensable la presencia de los libros lo que despertó grandes curiosidades es por esto que mi padre me infunde ese amor por los mismos, cada vez que él terminaba uno me lo regalaba para que yo lo leyera, la mayoría eran de superación personal así que toma muchas de esas filosofías para aplicarlas a mi vida sirviéndome para definir mi personalidad ya que estaba entrando a la etapa del bachillerato donde se requiere de mucha.
Ya entraba al bachillerato y según mis nuevas amigas, era para gozárselo. Debido a mi corta edad, pues siempre fui la menor del salón, me dejaba manipular fácilmente y es así como conocí a Stevens un amigo del cual aprendí muchas cosas aunque todas no fueron buenas, pero de los errores se aprende mas. Respecto a las clases en el bachillerato no fueron muy provechosas pues los profesores se dedicaban mas en mantener la disciplina que en dictar la clase, así que note como optaron por el aprendizaje cooperativo como nos decían: “uno para todos y todos para uno” que consistía en hacer pequeños grupos de trabajo, para que trabajáramos juntos, maximizando así mi aprendizaje y el de los demás, lo que llamamos retroalimentación, lo cual nos ayudo mucho para entender mejor los temas y sacar adelante un excelente bachillerato.
Tuve la oportunidad de conocer a un profesor que cambio el significado que tenia del mismo y que influyo en mi decisión para escoger carrera, me di cuenta que profesor no es solo autoridad como todos creíamos, también es un amigo, y que si todos colaboramos crearemos un ambiente de aprendizaje tranquilo y alegre será más efectivo el proceso de adquirir conocimientos, y al momento de retomar ideas será mucho más fácil.
Con el tiempo conocí a Andrea un cristiana que me formo mucho en mi parte espiritual, asistí a un encuentro donde aprendí mucho sobre la vida, me hizo madurar para no tomar el camino que la mayoría de los adolescentes toman, siempre fui muy centrada en lo que quería y hasta el momento he cumplido todas mis metas.
Por experiencia propia aprendí que en la vida hay que aprender de los errores, y lo más importante corregirlos, pues las lecciones de la vida se repetirán una y otra vez hasta que las asimilemos.
Angie Ruiz
